El Papa estuvo en peligro en Michoacán

No lo dijo ninguna autoridad, la prensa y los noticieros ni siquiera lo destacaron, pero el papa Francisco corrió un enorme riesgo en su visita a Morelia: enamorarse.

Me permito, para esta columna, intercalar parte de uno de los mejores artículos que he leído en mi vida y que me sacó un número incontable de lágrimas. Lo escribió el español Javier Cebreiros, especialista en comunicación y conferencista en las prestigiadas Ted Talks, para el portal estadunidense The Huffington Post, tras un viaje a nuestro estado en marzo del 2015.

Estas son algunas líneas para su deleite porque hoy queda mejor que nunca, tras la histórica visita.

“Escribo recién llegado del estado de Michoacán, en México, para confirmar las alarmantes noticias lanzadas en febrero del presente año por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en las que recomienda no viajar a dicho lugar por el peligro que supone.

Estable y a salvo tras mi visita, quiero confirmar esta información para que si usted está a punto de partir, o se encuentra en ese lugar ajeno a las indicaciones de nuestro Gobierno, tenga claros los peligros a los que estará directamente expuesto.

1. Usted corre serio peligro de querer quedarse a vivir allá. Igual conoce lugares como Pátzcuaro, uno de los pueblos mágicos que tiene Michoacán, diseñado hace más de 500 años por Vasco de Quiroga (español, por cierto, y de padres gallegos) con el fin de hacer realidad la utopía de Tomás Moro. O quizás quiera afincarse en una ciudad como Morelia, organizadora de festivales internacionales de música y cine entre otros, cuyo centro histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad. La cultura de este estado, sus paisajes, su comida o sus rincones igual le llevan a planteárselos como lugar de vida, ¡tenga cuidado!”

¿A quién no se le enchinó la piel al ver una Avenida Acueducto repleta de gente detrás de un mar de papeles amarillos y blancos, colores del vaticano? ¿Unas Tarascas pletóricas? ¿Una catedral imponente? ¿Un Estadio Morelos coreando el “Cielito Lindo” y el “Oee Oee Oee, Franciscoooee”.

2. “Está en riesgo de extrañar, a su vuelta, a personas de una calidad humana que puede que no hubiera conocido hasta la fecha. Sin que usted pueda darse cuenta, una serie de individuos le harán sentir tan bien, feliz y con tanta plenitud, que quizás el mero hecho de pensar en no volver a verles le provoque una pena mayúscula. Es peligrosa la simple idea de alejar caras tan sinceras, hospitalarias y humildes. Es más, esa misma calidad humana podría incluso despertar en usted un sentimiento de envidia al ver a toda una población unida por el sentimiento bello que le despierta su tierra, su cultura, su historia y sus valores, ¡alarmante!”

Que me perdone la Ciudad de México, Ecatepec, Ciudad Juárez, Tuxtla Gutiérrez y San Cristobal de las Casas, pero el ambiente de Morelia sólo lo tuvo Morelia, ¡y por su gente!

3. “Corre, por supuesto, el peligro de descubrir talentos mejores de los que había podido imaginar. Debe ir preparado para conocer a seres humanos con una capacidad extraordinaria. Fotógrafos, cantantes, artesanos o escritores con un talento increíble. (Sic) ¿se imagina de lo que son capaces estas personas? ¡Qué peligro!”

Cuánta razón, Javier. Basta ver la silla, el atril, el altar, y el ambón hechos en Páztcuaro y que usó el Papa para la misa con religiosos. Basta ver la llave de la ciudad que se le entregó, hecha de barro y pintada al punteado de Capula. Basta ver la vajilla de 420 piezas donde comió.

“Diez días han sido suficientes para confirmarlo: ¡Michoacán es un peligro! Así que no puedo sino agradecer enormemente al Estado español todos los miedos que ha creado en mí en la preparación de mi viaje facilitándome "información de utilidad". Mi única recomendación es que la próxima vez detallen en sus comunicados todos los peligros que hay, y no solo unos pocos.

Porque debo reconocerle que sí he tenido un miedo, y no por haber viajado a Michoacán, sino por constatar que solo nos cuentan una parte de la realidad: la negativa. (Sic) Allí, como aquí, hay más gente honrada que corrupta y más lugares bonitos que ladrones. Facundo Cabral decía: "Una bomba, hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que se lanza, hay millones de caricias que dan vida". Puede que las caricias no sean noticia, pero son más y mejores, ¡difundámoslas! Evitemos que el ruido de las noticias bomba que nos ponen cada día limite nuestras posibilidades de conocer las infinitas y geniales posibilidades del mundo, de nuestros países, de nuestras personas y de nosotros mismos. ¡Que vivan los otros peligros de Michoacán!”

Diez días fueron suficientes para ti, Javier, pero creo que para el papa Francisco diez horas bastaron. ¡Qué vivan los otros peligros de Michoacán!

6 comments

  1. Ma. Guadalupe Magallanes V. 22 febrero, 2016 at 13:33 Responder

    Felicidades por la espléndida publicación. Y sentí verdaderos deseos de ir al hermoso Estado. de Michoacán y sus hermosas ciudades de ensueño.
    Espero que no esté lejano el día de poder ir a visitar esos lugares.
    Felicito de corazón al Sr. Claudio Ochoa Huerta que siendo aún muy joven sea ya un excelente reportero y comprometido con su deber de informar con ética, limpieza y gran calidad en sus reportajes.
    Saludos con mi respeto.

  2. salvador 22 febrero, 2016 at 17:42 Responder

    Pues no la libró, cayó redondito, se enamoró de la gente, del lugar, del clima.
    Ni modo papa Francisco, pero hay otro riesgo mucho mayor, quedarse, por esta vez se salvó, pero si regresa Morelia tendrá un nuevo habitante Argentino que por las noches escuchará tangos o gritará como loco cada vez que juegue su equipo.
    Esté seguro, santo padre, que usted dejó a millones de enamorados mexicanos, enamorados de usted, de su humildad, de sus palabras, de su amor a la Virgen, enamorados de su ejemplo.
    Que bueno que vino, dese por avisado, si pone un pie en Morelia se queda, así que, como decimos en México y para corresponder a su dicho argentino, “sobar el lomo”, le digo: “mídale el agua a los camotes”.

  3. Raymond 23 febrero, 2016 at 00:55 Responder

    Me extraño mi Michoacan. Bueno, soy un Americano, casado con una Michoacano y si es cierto que me enamore con mi esposa, pero con Michoacan también! Cuando me voy pa’ allá, me tratan como familia y siento como un Michoacano orgulloso.

  4. Brenh mhoran 23 febrero, 2016 at 06:52 Responder

    Gracias Claudio Ochoa Huerta … . Reconoces lo que hace mucho tiempo … a nadie le importa.. .. que somos mayoria las personas que ayudamos a enriquecer nuestro estado .. con nuestros valores tradiciones … y el talento que se forja.dia con dia a traves de trabajo.. #soyOrgullosaMichoacana
    #soydeQuiroga .