Establishment Michoacán; INDICADORES, PERCEPCIÓN Y REALIDAD PÚBLICA

Ser gobernante en la actualidad ya no es hacer como que se trabaja en medio de la comodidad, sin pensar en los resultados e impacto de sus decisiones frente al gobernado.

Para nadie es un secreto que la percepción general de la ciudadanía señala que los políticos y más los gobernantes, gozan de poca aceptación por los pobres y raquíticos resultados cuando están en funciones.

Por lo general los gobernantes y legisladores prefieren acciones populares para pocos y que no representen costos para ellos, que políticas públicas que benefician a las mayorías, aunque no sean tan populares.

Pocas veces las acciones y programas de gobierno que se aplican en un trienio o sexenio son para atender los rezagos y calamidades de un pueblo, por lo general no se preocupan de los indicadores.

De cara al 2018 se ve la oportunidad legal para la reelección de los representantes populares, esa también será la oportunidad para que los ciudadanos refrenden con su voto la confianza, o de la misma forma castiguen los malos resultados de sus gobiernos.

A 10 meses de gobierno, Michoacán se percibe como un gobierno que esta mejorando el clima de la seguridad pública, estilizando las finanzas públicas, la imagen del estado en restauración, un gobernador en constante movimiento, y algunos problemas ancla (BecaFuturo, Tractores, Palabra de Mujer, SíAlimenta, Programa Sexenal y de obra pública para la capital) que lo pueden presentar de cara a su primer informe como una administración con bonos de confianza. Aunque la mayoría del gabinete se ve muy rezagado comparado al ritmo del Gobernador.

Por lo que ve al gobierno federal los indicadores oficiales (propios) e internacionales no le favorecen: la economía devastada, el dólar nadie lo detiene, el precio del barril petrolero por los suelos, la inseguridad y delincuencia organizada no cede ante la estrategia federal, el desempleo en su mejor momento, la reforma educativa no cuaja ante los embates de la CNTE y por si fuera poco la corrupción es el cáncer y la distinción de Peña Nieto, etc etc.

La realidad se impone a los indicadores, y mientras que la percepción es subjetiva la realidad es que no tenemos organismos autónomos que reclamen en nombre del pueblo los resultados ofrecidos por gobernantes en campaña.

La práctica de la política para resolver los problemas públicos debería ser sobre indicadores, cuando eso suceda la imagen de los políticos cambiará y los indicadores serán la mejor campaña de los gobernantes en funciones.

CONSPIRACIÓN DE VALLADOLID

La imagen personal de un gobernante no es la misma que la de su gobierno. La confianza temporal del pueblo pronto cambia cuando percibe y siente que sus expectativas no han sido cumplidas. Empero, cuando un gobierno trabaja bien la calificación esta por encima de los malos deseos de los opositores y críticos, porque los indicadores son su mejor argumento de defensa.