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El por qué no habrá gasolinas más baratas en 2017.

La esperanza de muchos mexicanos de acceder, a partir de 2017, a gasolinas más baratas podría quedarse sólo en un deseo, debido a tres factores principales:

  • La depreciación del peso frente al dólar, que encarece la gasolina importada y hace menos atractivo este negocio.
  • La falta de infraestructura y almacenamiento en varias partes del país para que los gasolineros importen el combustible
  • La cuota del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) sobre las gasolinas y diesel, lo que hace más difícil que los precios bajen con respecto a 2016.

Por si quedaran dudas, los propios empresarios del sector no ven factible una baja en los precios. “No existen condiciones de competencia efectiva en el país para que la liberación opere como se propone en el Paquete Económico 2017”, dijo la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas) en un comunicado emitido este mes.

El pasado 8 de septiembre, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, dijo que en el Paquete Económico se propone una liberalización gradual del mercado de las gasolinas, en el que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la de Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) serán las encargadas de determinar en qué partes del país se pueden liberar los precios.

“La liberalización no puede ser inmediata y desordenada; la CRE y la Cofece irán evaluando dónde hay más condiciones de competencia”, dijo el funcionario en aquella ocasión.

El pasado jueves, la Cámara de Diputados avaló la propuesta de gobierno de comenzar la liberación de los precios en 2017, pero Hacienda seguirá fijando los máximos y mínimos en lugares donde aún no existan condiciones para la competencia.

Debido al tipo de cambio, al impuesto a la gasolina y al aumento de los precios internacionales de crudo, la gasolina podría alcanzar entre los 15 y 17 pesos por litro el próximo año, de acuerdo con Ramses Pech, especialista del sector energético en Caraiva y Asociados. 

El cálculo actual

Durante 2016, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dejó de aplicar incrementos mensuales a las gasolinas y diesel, práctica conocida como ‘gasolinazo’ para establecer una cuota fija del IEPS sobre los combustibles: 4.16 pesos por litro para la Magna, 3.52 pesos para la Premium y 4.58 pesos en el diesel.

Además, Hacienda fijó una banda de fluctuación de más/menos 3 por ciento. Por lo que la Magna, por ejemplo, no podía costar menos de 13.16 pesos el litro ni más de 13.98 pesos.

Entre junio y septiembre, los precios de los combustibles alcanzaron sus máximos (13.98 de Magna, 14.81 en Premium y 14.63 en diesel) debido al incremento de los precios del petróleo y de la demanda de combustible en verano.

Cabe aclarar que las cuotas del IEPS se mantienen fijas, aunque el precio final fluctúe.

Este impuesto ha resultado de gran ayuda para las finanzas públicas en un momento en el que los ingresos petroleros se desplomaron. De enero a agosto de este año, se han recaudado 193,001 millones de pesos de IEPS a gasolinas y diesel, 30.7 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con registros de la SHCP.

En la iniciativa de Ley de Ingresos 2017, el gobierno espera recaudar 284,432 millones de pesos(mdp) por el IEPS a estos combustibles.

El gobierno espera que los ingresos tributarios aumenten 6.1 por ciento con respecto a 2016. Excluyendo el IEPS a gasolinas, crecerían sólo 4.9 por ciento.

Los obstáculos a la competencia

En los últimos días, el precio del petróleo WTI se ha recuperado hasta los 50 dólares por barril, lo que incidirá en los precios internacionales de referencia de la gasolina, que usa Hacienda para calcular el precio de los combustibles y también para quien quiera importarlos.

A partir de abril de este año, el gobierno federal comenzó a otorgar permisos a particulares para importar combustible, como parte del proceso para liberar el mercado.

Hasta el 7 de octubre, la Secretaría de Energía (Sener) ha otorgado 128 permisos a empresas para importar gasolina Magna y Premium o equivalentes y 190 permisos para traer diesel del exterior.

Si el precio del WTI se mantiene en 50 dólares y un tipo de cambio de 18.50 pesos por dólar al final del año, los precios de la Magna y la Premiump podrían iniciar 2017 en 15.05 pesos y 15.98 pesos, respectivamente, de acuerdo con estimaciones de Finamex Casa de Bolsa.

“El dólar se apreció y los combustibles costarán más, debido a que son parte de nuestra balanza comercial”, comenta Ramses Pech, de Caraiva y Asociados. El especialista agrega que la competencia dependerá mucho de en cuánto y en dónde se compre la gasolina a importar y qué tipo de arancel le darían a los combustibles para minimizar el costo al público.

“Entre más impuestos, menos margen de ganancia y menos atractivo es para los inversionistas”, dice.

Finamex Casa de Bolsa anticipó en un análisis publicado el pasado 23 de agosto que comenzar la liberalización del mercado de combustibles en 2017 es lo más conveniente para fomentar la competencia. Pero, debido al incremento de los precios por el dólar y el petróleo, Hacienda podría ofrecer una cuota complementaria del IEPS entre abril y septiembre, para aminorar los picos estacionales.

Los que abrirán el mercado

Entre enero y agosto de este año, Pemex vendió en promedio 100.8 millones de litros de Magna, 29 millones de Premium y 53.3 millones de litros de diesel diarios.

La empresa ya no es la única que puede importar combustibles, pero el hecho de que los privados ya puedan traer gasolina del exterior no significa que la liberación de los precios entrará en automático en todo el país, sino que los agentes reguladores, la CRE y la Cofece, deberán determinar en qué regiones podrá hacerse.

Ramses Pech indica que los elementos a tomar en cuenta serán ver en dónde se genere más movimiento de volumen y el crecimiento en el consumo. Pero algunas regiones del país necesitarán inversión para centros de almacenamiento, estaciones de servicio y una red de logística de suministro y distribución eficiente, ligada al crecimiento de la infraestructura carretera.

También otra posibilidad es que los importadores puedan adquirir la gasolina tal y como se despacha en Estados Unidos, para ahorrar costos de mezclado en base a los requerimientos de las normas establecidas.

“El combustible no es malo, sino la forma en que lo queman los motores”, precisa Pech.

La Cofece recomendó en un análisis homologar las normas oficiales mexicanas con los estándares internacionales de referencia (EU y  Europa), ya que las especificaciones de calidad actuales convierten a las gasolinas mexicanas en “más caras y difíciles de mezclar.”

La meta de un mercado libre de combustibles se acerca, pero aún enfrenta varios obstáculos para que los consumidores se beneficien de la apertura.

Con información de AltoNivel